Rompe tus barreras, no tiene nada de malo pedir ayuda
Sentir que algo no va bien es el primer síntoma.
Te ayudamos a conocer cuándo acudir a un psicólogo.
¿Te sientes mal y te estás preguntando si debes buscar ayuda profesional? Si te preguntas cuándo acudir a un psicólogo, seguramente es porque ha llegado el momento.
Si te identificas con uno o varios sentimientos de la siguiente lista es hora de buscar la ayuda de un buen profesional que te acompañe en el camino hacia el bienestar y la recuperación:
- Empiezas a somatizar: sientes tensión, nerviosismo, falta de aire, taquicardias, mareos, cansancio…
- Dificultad de control: tanto en situaciones del día a día como en tus propias emociones
- Te encuentras al límite: te sientes desbordado/a y solo
- Estás lleno de negatividad: te sientes mal y no sanes lo que te pasa
- Te sientes frustrado con los demás y crees que todos están en tu contra
- Estás en una etapa difícil de tu vida: divorcio, paro, marcha de los hijos, enfermedad de un familiar…Cuándo acudir a un psicólogo
- Has sufrido un shock fuerte: muerte de un familiar cercano, pérdida de un bebé…
- Vives problemas frecuentes con tu pareja o tus familiares y quieres resolverlos
- Notas pánico o miedos (incluso fobias) no justificados y no sabes cómo evitarlos
- Tienes manías que afectan a tu vida diaria (Trastorno Obsesivo Compulsivo)
- Te sientes solo y vacío a pesar de estar acompañado
- Sientes que tienes falta de autoestima y no te quieres, ni gustas, ni valoras
«La psicoterapia va encajando, al igual que un puzzle, las distintas “piezas” de tu historia personal, de manera que éstas conformen una imagen coherente de tu vida.»
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Creencias falsas que se tienen sobre la terapia
Estas son algunas creencias (falsas) que rodean a la terapia o la psicología. En Yo-Tú queremos acabar con tus miedos.
Está muy extendida la creencia de que ir al psicólogo es sólo para personas con graves problemas. La psicología trata de ayudar a la persona a vivir una vida con sentido, a conseguir una relación satisfactoria con nuestro entorno, a no sentirnos inseguros, a afrontar momentos de dolor…¡Estos son problemas humanos que nos pueden suceder a cualquiera! Y son precisamente los que más llaman a nuestras consultas.
Una persona que no esté implicada emocionalmente contigo es la que puede realizar correctamente el trabajo de ayudarte. No conocer al terapeuta evita prejuicios incompatibles con una buena terapia. Al poder ser más objetiva, su visión de comprender lo que te sucede es más amplia y sin prejuicios, sin emociones ni teorías a priori que le condicionen. Por otro lado, asegura tu espacio de máxima intimidad.
Algunas personas que inician un proceso de terapia tienen la expectativa de esperar un cambio rápido a sus problemas, que le quite el sufrimiento ya.
La psicoterapia es un proceso que sigue un ritmo distinto, donde se buscan cambios más profundos. Los cambios emocionales son complejos, a veces llevan mucho tiempo enquistados y requieren de ciertas condiciones para su maduración.
La persona que acude a consulta a veces no da valor si «solo charlamos». Pero el lenguaje genera cambios mucho más sutiles. Tiene un gran poder de cambio a la hora de calmar la angustia, trasladar información a la persona sobre quién es, hacerla sentir valiosa y digna, que sienta confianza, ayudándola a reflexionar sobre determinados aspectos, buscando las preguntas claves para favorecer un mayor nivel de conciencia…